RETO 8: EL MICRORRELATO
RETO 8:
YA ESTÁ, HE EXPLOTADO, ¡NO AGUANTO MÁS!
Lo vi en la parada del bus, con ese gesto arrogante que siempre me saca de quicio. Esta vez no pude evitarlo y me acerqué a él. “Nunca es tarde para aprender modales”, le dije en la oreja. Su mirada se clavó en la mía, una mezcla de sorpresas y desprecio. Pero lo disfrute y mucho. A partir de ese momento, cada encuentro era una oportunidad para sembrar desconcierto en él.
Un día, mientras caminaba por la calle, lo vi cruzar despreocupado frente a mí. Fue entonces cuando decidí hacer
algo para volver a sembrar el mismo desconcierto que lo paralizó hacía ya unos días. Con movimientos rápidos, lo
arrastré hacia un callejón oscuro. Su rostro era de temor cuando le saque la navaja. “¿Qué haces?”, dijo con voz
aterrada…
Al final lo dejé allí, hecho mierda. Sabía que nunca más sería el mismo. Y yo, bueno, yo había encontrado una nueva
forma de expresar mis desprecio hacia las personas.
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